"Arte por un mundo mejor"

lunes, 15 de diciembre de 2008

Por el Valle de los Sueños de la Niñez

Por el Valle de los Sueños
de la Niñez...

POEMA

La Verdad... es que tengo 5 o 6 años. Tal vez 9.
¡No más!
Dudo... porque no me interesa que pongan un número
a mi existencia.
Vivo con mis abuelos. Digo VIVO,
porque cerca de ellos siento a la Vida.
Su casa... su huerta... sus pertenencias...
son: la LIBERTAD.
La cabra: ¡Fabiola! La burra: ¡ Marquesa!
El cerdo: ¡ Perón! El perrito: ¡ Troski!
El gran perro lobo: ¡ Robles!...
Son los nombres que mi abuelo a puesto
a sus animales.
¡Adoro a sus animales! ¡Todos son mágicos!
Aquí en su huerta soy LIBRE... escarbo en la tierra,
busco tesoros, trozos de platos llenos de color...
piedras, cristales verdes, amarillos, trasparentes...
¡cualquier cosa! es un tesoro para mí. Hago un hoyo
en la tierra para esconderlo... lo tapo con un cristal...
¡y lo veo! ¡ También hablo con Libélula, con mi amigo imaginario, que es trapecista en un circo...!
Como higos, cojo nueces del huerto del vecino
y flores blancas... las flores las pongo en jarras
y huelen muy bien. Descanso debajo de los chopos;
cuando me siento cerca de ellos... balancean
sus hojas plateadas... y su vaivén me acaricia.
Entre las cañas altas del maizal.. escondo mi tristeza.
Lloro mucho, y las lagrimas las entierro entre la tierra
dura y pedregosa. Después... se convierten en maíz.
Mis lágrimas son doradas.
La Noche en la huerta... es mágica. Desde mi cama
se ve la luna. La brisa penetra por la pequeña ventana
y deja al posarse en mí, un olor infinito... Los miles
de sonidos de la Noche acarician mis sentidos...
La cama se convierte en árbol... y yo que soy
parte de él, me convierto en una pequeña rama.
Toda la casa está llena de huerta. El porche lleno
de sacos de cebada y simientes... la salita de pollitos...
la cocina de tomates, que después... serán conserva.
Encima de las camas duermen mis gatos... a veces
las gatas dan a luz entre las sábanas... y sus gatitos
duermen entre mis piernas... Los ratones pululan
entre las sillas y los muebles... las moscas
y los pájaros... son libres en la casa...
¡Toda ella huele a huerta! Hasta la luz del sol...
huele cuando penetra a través de los cristales.

¡LIBERTAD!

La Verdad... es que soy mayor. Sigo siendo libre
¡aunque me cuesta! Perdí mi niñez...
La añoro tanto... que la convierto en Sueños...
Sueños... Sueños... Sueños...

Sueño...

¡ La verdad! es que sólo tengo nueve años...
Y paseo por la huerta de mi abuelo.
Mi abuelo es especial. Es pequeño... y casi anciano.
¡O a mí me lo parece!
Siempre ha transgredido la moral establecida.
Es popular... y también... un borracho.
Algunos días le veo dormir en un rincón de la huerta
¡ a pleno sol! esta rojo y es feliz...
Los mayores se ríen... o le riñen... y yo no entiendo
por qué. A mí me parece un hombre mágico y tierno.
Recorro su huerta y arranco zanahorias. Las lavo
en el pilón donde vive la Libélula... ¡y me las como!.
Cada rincón de su huerta también es mío.
No lo sabe nadie. ¡Pero él me lo ha dicho!.
Las amapolas son maravillosas.
Según él…
¡ No puedo olerlas!
Dice: ¡Se te hinchará la nariz!.
Yo lo hago. Y no pasa nada. Me río.
Hay entre las piedras de la valla del jardín...
una pequeña violeta. Es para mi papá.
Hace mucho... mi abuelo abrió un hueco
en el tejado de la casa. Lo dejó así... sin arreglar.
Sólo rompió las paredes y puso una escalera...
Subo por ella y encuentro un mundo fascinante...
Hay muchas manzanas arrugadas y amarillas.
Cojo una y le doy un mordisco. Es dulce
y desprende un olor maravilloso...
También hay patatas y mazorcas de maíz.
En un rincón me acuesto... y hago como mi abuelo
en la huerta... me acurruco para ver como viven
las manzanas... escuchar su sonido y oler su perfume.
Desde aquí pienso. ¿ Dónde estarán los mayores?
¿Por qué no están entre los tomates... hablando
con libélula... en el maizal... cerca de los garbanzos...
o durmiendo debajo de la higuera como mi abuelo...?
Escucho la voz de mi mamá. Me llama. Desea
que limpie los platos. ¡ Es tan guapa!
Dejo mi zapatilla de tela azul... al lado
de las manzanas. ¡ Quiero que sea una más!.
Yo tengo que irme.
Limpio los platos...
Desde la ventana situada al lado del fregadero,
veo a mí abuelo abrir y cerrar surcos. Levanta
el azadón y lo deja caer con gran fuerza.
El agua moja las acelgas y también sus pies.
Aveces... cuando mi abuelo riega...
se cae, y no se levanta... da igual... es feliz
porque se convierte en planta.
¡ Ya he dicho que es mágico!

LA VERDAD DE TODO... es que despierto
de un sueño.
No tengo nueve años...
¡Pero añoro la niñez!...

Sueño... Sueño...

La Verdad... es que tengo nueve años...
Y camino con la lechera de la mano.
Mi abuela me espera... me dará leche.
Voy despacio por el camino... me fascina...
Quiero sentirlo todo.
Algo me avisa y observo las flores. Ayer no estaban...
Una vocecita me dice: Soy Primavera.
Le doy la mano... y me voy con ella...
¡ Me enseñará su vida!
Más tarde mi abuela me pregunta...
¿ Por qué has tardado tanto?
Sólo sonríe... No riñe nunca...
La explico que he estado con Primavera...
y ella acaricia mi pelo.
Mi abuela es silencio... va y viene despacio.
Es alta y esbelta... recoge su pelo con dos horquillas
detrás de sus orejas...
Cuando vivo en su casa la espero deseosa.
La veo llegar. Baja el pequeño trozo de tierra
que conduce hasta la puerta de la casa, lentamente...
Seguro que está cansada. Trabaja mucho...
Cuando me ve... ¡sonríe!.
¿ Que me has traído, abuela?.
Abre su faltriquera y saca unas pequeñas bolitas
de anís. ¡ Me gustan! ¡Son de colorines!.
Después... vamos hacia la casa.
Del brazo trae un cubo de acero. Está lleno de cosas.
Abro mucho los ojos. ¡Nunca e visto que la compra
se traiga en un cubo!.
Ayudo a barrer. Su salita está siempre sucia.
Como hay chimenea... mi abuela acerca los pequeños
pollitos recién salidos de los cascarones, al calor...
Alguno se hace mayor antes de tiempo
y escapa de la caja de cartón.
Por eso la salita está siempre sucia.
Mi abuela no quiere que estén los pollitos en el patio.
Un día los sacó al sol. Eran felices.
Pero llego, una gran tormenta de verano, llovió...
y todos murieron. Mi abuela, lloró.
El armario de cocina de mi abuela, tiene cosas
que no tiene el armario de mi mamá. Hay un bote
que contiene algo muy dulce.
Es leche condensada... dice. Yo bebo de él...
para que no se dé cuenta
después, pongo un poquito de agua.
Cerca de mi abuela todo es Paz. ¡La quiero!.
Ella es la mujer de mi abuelo. El mágico...
el borracho...
A veces, él desde su magia, la hace llorar...
pero nunca se queja. Le ama. ¡ Lo sé!
En Navidad... mi abuela nos trae un pollo grande
para la cena. Todos los niños están, tristes
porque le cortan el cuello, y recogen su sangre
en un tazón... pero más tarde, toda la casa
huele muy bien. Ella lo cocina. Esta muy rico.
Mi abuela suele llevarme de su mano hacia la huerta.
Me la sujeta con fuerza... De su mano me parece
estar flotando... y aunque hace frío y el suelo
está helado, trasmite calor a mi cuerpo.
Es tan tierna mi abuela, que muchas veces invita
a cenar a todos sus hijos.
Así es que ese día veo a todos mis tíos y primos...
Mi papá y yo, preparamos antes el porche de la casa.
Él lo barre, y yo lo riego. Cojo el cubo de mi abuela,
lo lleno de agua, y voy expandiéndola con mi mano.
Huele a tierra mojada...
Se hace de noche y cenamos... la luz de la luna
y de las estrellas, nos iluminan... También
una pequeña luz pegada en la pared... hay risas...
Mi abuela nos ha cocinado calderillo. Está hecho
de carne, patatas, zanahorias y guisantes.
Yo he preparado los guisantes; los he sacado
de su escondrijo. ¡ Son preciosos... verdes y tiernos!
Mi mamá no sabe que muchas veces estoy
con mi abuela. Salgo del colegio y corro a verla.
No dice nada cuando llego.
Me da un beso, y la paz que necesito.
Después... como llego tarde a casa,
recibo un coscorrón. Duele... ¡ No me importa!
Mi abuela también es mágica ¡ Lo sé!.

La verdad... es que todo es un sueño...
Lloro porque soy mayor y…
¡ Añoro la niñez!


Julia De la Rua
De la serie poética:
Los Finales y los Sueños
http://www. juliadelarua.com