"Arte por un mundo mejor"

martes, 25 de agosto de 2009

DEL GRAFITI AL MURALISMO

Por Ángel David Guevara Pozas



Como en la mayoría de las ciudades, en México la mayor parte de la expresión en grafiti sólo sirve para ensuciar el, de por sí, no muy estético paisaje urbano y para aumentar la presión sobre el depauperado presupuesto de la población que se ve continuamente obligada a comprar pintura para “resanar” los daños. (GrafMex1)


(GrafMex1)


Bardas públicas o puertas privadas, parecen no importar al grafitero vándalo que, con plena impunidad y cualquier aerosol barato puede contaminar visualmente muchos kilómetros de ciudad. (GrafMex2)



(GrafMex2)


Trazos amorfos sin contenido ni propósito explícitos aparecen “de pronto” sobre cualquier superficie. Limpiar y repintar son dos de las tareas que con inusitada frecuencia deben ejecutar los ciudadanos de la Ciudad de México si quieren vivir en un ambiente visual razonablemente sano. Claro que las únicas beneficiadas son las empresas productoras de pintura que si bien esperarían un cierto volumen de ventas al año, han aumentado significativamente sus expectativas. (GrafMex3)






(GrafMex3)




Aquí entra en escena la dificultad de la definición unívoca para un vocablo. Si grafiti es una “pinta” sobre una barda, con o sin autorización del dueño (Winkipedia, sept 2008) entonces estos llamativos y motivadores promocionales forman parte de un grafiti, sin duda, mucho más deseable que los ejemplos anteriores. (GrafMex4)




(GrafMex4)




Pero no todo es deplorable o publicitario, los amplios espacios verticales que se generan por los pasos a desnivel se convierten en importantes atractores para talentosos artistas populares, convocados o no, que dejan testimonio de una genialidad distribuida tanto en la planeación como en una experta ejecución de obras monumentales que se ofrecen regaladas a espectadores que deberían maravillarse, regodearse en la contemplación. Y que, sin embargo, pasan ciegos, aprisionados en un apresurado hartazgo por los multiplicados minutos que deben esperar para alcanzar el disminuido oxígeno de la siguiente boca del puente. Este es el puente de Avenida Toluca que pasa debajo del anillo periférico. Esta pared está dedicada a la Tolerancia a la diversidad. Vean ustedes la magistralidad en la representación de un ojo que no se sabe si es de hombre o de mujer. ¿Podría pedirse mayor iconicidad? ¿Podría exigirse mayor pericia en el manejo del claroscuro para forzar la tridimensionalidad? Y el lema del mural, ondeando entrante y ondeando saliente: Tolerancia a la diversidad. Me regreso a la izquierda de la mirada serena para centrar la atención del lector en el agrupamiento de razas, intenciones y destinos dentro de un mismo concepto: ¡La huella de la humanidad! Puedo menos que decir que la representación resulta genial por redonda, completa y simple. (GrafMex5)




(GrafMex5)


“Los hijos del maíz” aparece como tema central en la pared de enfrente del mismo paso a desnivel. Los hijos del maíz, siempre asociados con otro de sus grandes benefactores alimenticios: ¡El Maguey! (GrafMex6)



(GrafMex6)


El trabajo intenso, dedicado, compartido sobre la madre tierra es el sustento del desarrollo de un pueblo siempre en ascenso que aporta al mundo música y grandes talentos amalgamados en la representación del siempre admirado Diego Rivera. La imagen femenina oaxaqueña que flanquea al eterno muralista muy posiblemente hace reminiscencia al origen étnico de nuestro excelente grafitero. Lamentablemente el barbarismo trascendente de los desocupados del cerebro ha dejado su huella ofensiva en la obra. Pero no crean que ya terminamos… el centro del mismo graffiti-mural nos muestra el origen de la Ciudad de México. La llegada de nuestros primeros pobladores con un calzón de manta imaginado como vestimenta de aquellos viajeros que, desde Aztlán, llegaron al centro de un país en formación con la promesa de encontrar un Águila sobre un nopal devorando una serpiente. Con el sol azteca enmarcando el suceso, se reproduce con maestría el trascendental encuentro adornado con el inconfundible símbolo de una zona lacustre y, por tanto, extrañamente habitada por la suculenta xerófita de hojas modificadas como espinas. (GrafMex7)




(GrafMex7)



Los hijos del maíz vencidos, avasallados por una conquista que mezcló su genoma y que dio origen a un México pluricultural, cosmopolita, que sigue, aunque quiera a veces negarlo, sustentado en la producción del campo. Con manifestaciones “folclóricas” en realidad impregnadas en las células de sus pobladores. Con una educación masiva que no logra integrar a la mayoría al privilegio del conocimiento y con una idiosincrasia que ha aprendido a reírse de sus desgracias, incluida la muerte que debe su personificación internacional al gran Posadas. Una lástima que obras de este nivel de perfección conceptual y plástica queden a merced de la ignorante vulgaridad de grafiteros baratos. (GrafMex8)




(GrafMex8)



¡Impresionante emergencia de obras pintadas sobre los pilares del distribuidor vial en San Antonio y Alta tensión! Coloridas recreaciones de los Atlantes de Tula. Explícitos vestigios de la grandeza guerrera y artística de nuestros pueblos precolombinos. La evidente maestría del pintor da tridimensionalidad a una superficie que además de plana, es incómodamente circular.(GrafMex9)



(GrafMex9)



Múltiples guerreros de dimensiones colosales reformulan el contexto de un paisaje urbano hastiante de autos y vueltas de rueda. La ruda serenidad en los rostros de piedra sirve de calmante al ánimo desesperado de automovilistas que irán a alguna parte, dentro de algún tiempo no determinado. (GrafMex10)


(GrafMex10)




El manejo del claroscuro y la aplicación de pátinas espatuladas no sólo reproducen la magistralidad de nuestros ancestrales escultores sino la maduración de las obras cuya grandiosidad se justiprecia al paso de los cientos de años. (GrafMex11)



(GrafMex11)


Aislado el sacerdote de Tula para solazarnos con la magnífica recreación del hermoso tocado, enormes arracadas, pectoral y taparrabo. Si pasara mis dedos por los bordes, seguro sentiría los filos de la piedra. ¡No! Sólo es la ilusión lograda por este artista que ya no nos deja pensar en un grafitero sino en un muralista. (GrafMex12)



(GrafMex12)
En el fondo, una simple elevación que cobija instalaciones para la iluminación y que pudo

aprovecharse para representar otra de las manifestaciones de la cultura precolombina ¡Las cabezas colosales de los Olmecas! Bella ¿cierto? (GrafMex13)


(GrafMex13)



La penumbra debajo del puente y su contraste con la brillantez de un cielo despejado, no impide apreciar la maestría de la tridimensionalidad simulada sobre un cilindro liso. (GrafMex14)



(GrafMex14)




Convocado o no, la maestría del artista plástico sorprende a cualquier espectador de esta reproducción de una vasija con un anciano, sus orejeras y gesto noble. (GrafMex15)




(GrafMex15)




Las obras de arte colosales exacerban la dignidad de un paisaje degradado con torpes letreros de “no excavar” al lado de un pilote que fue enterrado n metros hasta encontrar piedra para soporte de un peso tan grande como el de esta majestuosa estructura. (GrafMex16)



(GrafMex16)



Majestuoso como la historia que representa, la imagen de Tezcatlipoca se yergue orgulloso, indomable, enalteciendo un paisaje saturado de trabes que tratan inútilmente de facilitar un tráfico obstinadamente saturado. (GrafMex17)



(GrafMex17)


Permítanme destacar la salvaje nobleza del jaguar mexicano en este detalle del pilote dedicado a Tezcatlipoca. No nos cansaremos de señalar el hiperrealismo en estas obras que alcanzan la justipreciación de muralistas. (GrafMex18)


(GrafMex18)

Es mucho lo que se queda en el tintero, es mucho más lo que hay que recorrer y reportar sobre el arte popular de una ciudad tan rica y policromática como la ciudad de México. Pero hemos logrado una buena muestra de lo que es capaz de realizar un artista cuando planea y ejecuta con dedicación lo que su talento le marca. ¡Ya habrá nuevas oportunidades!